Tanto en el cine como en el teatro hay que señalar dos tipos de lugares al margen de lo que ve el espectador: los espacios latentes son aquellos a los que van y de donde vienen los personajes, pero no se representan; los espacios narrados son los referidos por los personajes, pero tampoco presentados a los ojos del espectador. Ambos pueden asomarse mediante sonidos, multiplicando su poder sugerente: en Tesis, de Alejandro Amenábar, una estudiante se dispone a ver un vídeo en el que aparecen muertes y torturas reales, cuando pulsa play se da cuenta de que no puede visionar la escena y quita el contraste al televisor hasta dejar la pantalla negra; sólo se escuchan los terribles gritos de la cinta: Amenábar sabe que a veces es más terrorífico imaginar que ver.
En muchas películas, el espacio transmite mucho acerca de los personajes y de su estado de ánimo: en la escena final de Rec intuimos por el espacio que alguien inquietante lo habita, al tiempo que incrementa el pánico de la protagonista.
En muchas películas, el espacio transmite mucho acerca de los personajes y de su estado de ánimo: en la escena final de Rec intuimos por el espacio que alguien inquietante lo habita, al tiempo que incrementa el pánico de la protagonista.
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